Wanapix necesitaba una noche así. No por el resultado, que volvió a dejar al equipo sin premio, sino por todo lo demás. Ante uno de los grandes de la categoría, el equipo dio un paso adelante y demostró que puede mirar a cualquiera a los ojos.
El partido arrancó con ritmo y con un Wanapix dispuesto a discutirle la iniciativa a ElPozo. Sin embargo, fueron los murcianos quienes golpearon primero. Pablo García abrió el marcador en el minuto 8 y puso el 0-1.
El encuentro se mantuvo abierto, con alternativas y con Wanapix buscando la portería rival. ElPozo encontró el segundo poco después de la reanudación. Dener firmó el 0-2 en el minuto 22, un golpe duro ante un rival acostumbrado a manejar este tipo de situaciones.
Pero Wanapix no se fue del partido. Todo lo contrario.
El equipo de Jorge Palos siguió creyendo y empezó a construir una remontada que encendió el Siglo XXI. Adrián Ortego recortó distancias en el 26′ y cambió por completo el escenario. El 1-2 dio todavía más impulso a los zaragozanos, que fueron a por el partido.
Y lo encontraron.
Kike Liao, que regresaba tras tres partidos fuera por lesión, hizo el 2-2 en el minuto 33. El empate terminó de desatar a Wanapix y a un pabellón que veía cómo su equipo estaba poniendo contra las cuerdas al supercampeón de España.
Cuatro minutos después llegó el premio. Célio Coque apareció en el 37′ para marcar el 3-2 y culminar la remontada. Del 0-2 al 3-2 ante ElPozo.
Quedaban tres minutos. Y fueron tres minutos frenéticos.
ElPozo respondió prácticamente de inmediato. Tomaz empató en el 38′ y devolvió el partido al punto de partida. Con el 3-3, ninguno de los dos equipos renunció a buscar la victoria.
Todo apuntaba a un reparto de puntos después de un esfuerzo enorme de Wanapix, pero el partido todavía guardaba un último golpe.
Cuando apenas quedaban 14 segundos para el final, Santa Cruz hizo el 3-4. Un mazazo para un Wanapix que había hecho muchísimo para sacar algo positivo y que vio cómo todo el trabajo de la noche se quedaba sin recompensa prácticamente sobre la bocina.
No hubo tiempo para más.
El 3-4 duele por cómo llegó, pero deja un Wanapix muy distinto al que reflejan únicamente los puntos. El equipo remontó dos goles al supercampeón, se puso por delante y le obligó a jugar el partido hasta los últimos segundos.
Esta vez tampoco hubo premio. Pero en el Siglo XXI hubo partido. Y vaya partido.

